El pasado domingo 23 de mayo de 2021 llevamos a cabo la III trinchera viviente Orwell – Alcubierre, después de esta pandemia que nos está asolando, era para nosotros el ver por fin la luz al final del túnel, aunque quedan meses duros hasta la ansiada normalidad era sin duda una inyección de moral definitiva.

Fotografía: Guillermo Tabernilla

Primeros momentos

Pero el día no comenzó bien, la lluvia fue el invitado que nadie esperaba y que amenazaba la realización del evento, todas las personas que han organizado alguna actividad al aire libre saben lo frustrante que es después de tanto trabajo, esfuerzo y sobretodo ilusión, sentarse a esperar con impotencia como el agua impedía que se hiciera. ¡NO PUEDE SER!, nos repetíamos una y otra vez mirando al cielo.

Duros momentos bajo la lluvia

Es en estos momentos de tristeza cuando nos damos cuenta de la clase de personas de las que nos rodeamos, en Monte Irazo, nos habíamos juntado 41 personas, más de 20 de ellas invitadas de otros grupos de recreación venidos desde el País Vasco, Cataluña, Madrid… gente que tenía más de 3 horas de viaje para poder asistir y que debían recorrer lo mismo para volver a sus hogares, de todos ellos no se oyó una queja, ni un mal gesto, todo el mundo arrimó el hombro, “lo que necesitéis”, “lo que vosotros digáis”, “ánimo”…eran frases que todos decían mientras sus mantas, capotes, alpargatas…se iban llenando de agua y el frio comenzaba a calar los huesos, caras de desilusión y ojos de incredulidad por la situación mientras se improvisaban refugios.

La lluvia no permitía la actividad

Al borde de cancelar la III trinchera viviente Orwell – Alcubierre

Pero la lluvia no cesaba, no nos dejaba montar nada, el campo se llenaba de charcos y barro, de repente la temida frase “hay que cancelar, no podemos hacer nada”, comenzamos el paseo hacia la zona de aparcamiento para comunicar nuestra decisión a los responsables cuando de repente suena el walki de protección civil diciendo lo que nadie podíamos imaginar “tengo aquí a los visitantes del primer pase, ¿Qué hago con ellos?” no podía ser, el público había venido, ya que están tenemos que hacer algo se oía a los recreadores, ni que sea un mínimo y disculparnos por la situación, rápidamente se improvisó algo y los dimos paso, para nuestra sorpresa todos los compañeros se pusieron en su sitio, sin necesidad de decir nada, a aguantar para despedirnos de todos en condiciones, comenzó así la primera visita y tras ella la segunda que llegó justo al acabar.

Primeras visitas con la lluvia como claro protagonista

Cesan las precipitaciones, comienza de verdad la III trinchera viviente Orwell – Alcubierre

Cuando nos dimos cuenta, la meteorología nos dio una tregua, había parado de llover, ahora por fin podríamos darnos el gustazo de hacerlo bien, se montaron los escenarios en sus lugares oportunos y comenzó la recreación como siempre estuvo planeada.

De esa forma comenzó realmente la III trinchera viviente de la Ruta Orwell – Alcubierre, después de 1 año de ausencia por la pandemia, con restricciones de aforo y uso obligatorio de mascarillas pero con renovadas energías pues las ganas de dejar atrás estos malos tiempos lo cubrían todo.

Comienzan las acciones

Comenzamos recreando un hecho real sucedido en el llano entre Tardienta y Almudevar (Huesca), la historia de 3 hermanos, los Nieto Senosain, milicianos de los Voluntarios de Santiago, agrupación de derechas de la capital oscense, que participaron en un intento de golpe de mano sobre Tardienta para capturar una ametralladora, allí será la última vez donde uno de los hermanos vea a los otros 2, pasados por las armas tras ser capturados.

Trinchera con ametralladora Hotchkiss, objetivo de los Voluntarios de Santiago. Fotografía: Guillermo Tabernilla

Por esas mismas fechas andaba también en Tardienta la segunda protagonista de nuestra historia, Fanny Schoonheyt conocida popularmente como “Fani la ametralladora” la cual nos sirvió de excusa para hablar del papel de la mujer durante la contienda, desde la primera línea del frente hasta las labores de auxilio en cocina teniendo que aguantar a sus antiguos compañeros de trinchera volviendo a los tópicos, enfermería…y sobretodo sufriendo en la retaguardia la incertidumbre de no saber dónde están sus seres queridos.

Es ahí donde entraba el siguiente display en la trinchera viviente de Orwell – Alcubierre, el puesto de prensa y de correo, donde se produce un gran alboroto tras la captura de una saca postal enemiga llena de correo, prensa y algún paquete enemigo tras un intrépido golpe de mano en la retaguardia contraria, risas y jolgorio hasta que el reportero de prensa entra en escena quejándose de la censura, lanzando improperios que serán cortados por un teniente y le explica la situación real de lo que es una guerra civil, el sargento acabará de bajarle los humos con la amenaza de darle un disgusto serio.

Recreadores en el puesto de Prensa – Correo. Fotografía: Natalia Arazo

Es precisamente ese éxito en la misión tras las líneas enemigas la que nos va servir para presentar el siguiente escenario, donde comentamos los orígenes del XIV cuerpo ejército guerrillero y su intento de profesionalización en escuelas de guerra, hablando de un saboteador/guerrillero conocido en la zona como el “Negus de Tardienta” y de acciones llevadas a cabo por otros como la voladura del puente del ferrocarril de Gurrea de Gallego.

Transcurre la visita con normalidad hasta que la sirena antiaérea nos invita a irnos a buscar un lugar más tranquilo, que trabajo tan importante hacen los hombres de este servicio de vigilancia, un error en su cadena de transmisión de la detección de aeronaves puede acarrear grandes consecuencias.

Subimos a la parte superior, donde nos espera el puesto sanitario, con todo lujo de detalles y un doctor muy serio, sabe lo que hace y tiene mucho trabajo, estaba preparando todo para lo que intuye vendrá tras la anunciada ofensiva republicana sobre la cota anexa.

Puesto sanitario. Fotografía: Guillermo Tabernilla

No se equivocaba el médico, de repente el público se estremece, ha comenzado el preparamiento artillero, humo explosiones, desorientación… entre el bosque bajo aparecen soldados del ejército popular republicano que hacen imposible la defensa nacional de la posición, se ven desbordados y se retiran. Gritos de alegría entre los gubernamentales pero los mando intermedios no descansan, hay que preparar y reacondicionar las trincheras tomadas para el más que posible contraataque sublevado.

Republicanos tomando la posición

Efectivamente este no tarda en producirse, es de gran intensidad y con capacidad de maniobra, los republicanos no pueden aguantar más, necesitan unas reservas que no llegan y tienen que abandonar las posiciones tomadas con tanta audacia momentos antes, acaba la batalla con todo como estaba al principio.

El público esta en todo momento rodeado por recreadores, explosiones y disparos de fogueo con seguridad, logrando una inmersión total.

No solo finaliza la batalla, la visita del grupo a la trinchera viviente Orwell también, y lo hará en un lugar que debe hacer pensar, un cementerio de caídos en la guerra civil, porque la recreación y divulgación histórica tiene un objetivo muy serio, dar a conocer los hechos difíciles para aprender de ellos y es algo muy importante.

Imagen del cementerio

Final de la III trinchera viviente Orwell – Alcubierre

Después de varios pases donde se repite el guion llegamos al final del evento, cansados, mojados, fríos…pero contentos, muy contentos. Es hora de pensar en todo lo sucedido y dejado atrás, meses muy duros que por fin acaban de la manera que deseamos, volviendo a la “normalidad” y disfrutando con la recreación histórica, con un buen sabor de boca y el corazón lleno de agradecimiento a todos los participantes de los grupos de recreación Voluntarios de Fayón, Sancho de Beurko, XV Brigada Mixta, Pandols 38 y Didpatri, sin olvidar a todos los participantes de nuestro grupo de recreación, compañeros que en los últimos meses han tenido de soportar una injusta situación que nos ha unido como colectivo.

Pero no solo a los recreadores, nos queda un sentimiento de gran agradecimiento a los que han ayudado a que se pudiera llevar a cabo, a los miembros de Protección civil de los Monegros, a Álvaro alcalde de Alcubierre que otro año más nos ha ayudado en todo lo posible, a Carlos del Camping de Alcubierre que fue un anfitrión increíble, a Olga alcaldesa de Robres cuya llegada con café caliente fue providencial y sobretodo al área de Turismo de la Comarca de los Monegros, con Natalia a la cabeza que un año más han confiado en nosotros y por seguir apostando por el turismo de la Ruta Orwell y la puesta en valor del patrimonio de la guerra civil como elemento dinamizador de la comarca, sin olvidar a todos los visitantes que acudieron a su cita donde aunque parezca increíble acudieron fieles a su reserva en un gran porcentaje.

GRACIAS, GRACIAS Y GRACIAS A TODOS.

Compartir:

5 comentarios

  1. Nosotros desde protección civil de los Monegros, os agradecemos este increíble artículo fue un placer formar parte de este evento, gracias a vosotros y a la organización.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *