En este ocasión queremos hablaros de un tema quizá algo mas para expertos, pero sin duda fascinante y algo muy curioso para el público en general, trataremos de los submarinos en la guerra civil española.

Inicio de la situación

Cuando comenzó la Guerra Civil Española la situación en cuanto al arma submarina no daba ninguna ventaja al Bando Nacional. Todas las unidades estaban bajo control republicano.

Los nacionales tendrían que apañarse con las unidades de superficie que pudo controlar, que no eran muchas, mientras la República controlaba la mayoría de las bases navales y casi todos sus buques, entre ellos los sumergibles.


En los primeros días del conflicto la oficialidad era toda sospechosa de ser simpatizante de los sublevados, por eso ocurrió algo que, a la larga sería la causa del mal funcionamiento de la Armada al servicio de la República, gran parte de la oficialidad especializada fue purgada, sobre todo en el Arma Submarina, siendo muchos oficiales fueron hechos presos e incluso asesinados en motines llevados a cabo por la marinería.

Tipos de submarinos al comienzo de la guerra civil

En el mes de julio de 1936 se contaba con doce submarinos en la Armada Española, de ellos 6 eran de la clase B, que ya empezaba a estar anticuada y los otros seis eran de la clase C que fueron entregados entre 1928 y 1930.

De los clase B los cuatro primeros de esta serie estaban en un estado bastante lamentable para entrar en combate, en algunas unidades sus cascos no sobrepasaban los 2 mm de grosos, por ello su profundidad estaba limitada a 20 metros, que es básicamente un poco más de la profundidad períscopica, vamos que eran mas buques torpederos de superficie más que sumergibles.

De los submarinos B solo estaban plenamente operativos el B5 y el B6.

Por otro lado estaban los de la clase C, sumergibles más modernos, tenían una mayor cota de profundidad, podían alcanzar sin problemas los 80 metros, pero tenían de origen varios defectos de diseño que los hacían inferiores a otros submarinos usados por otras potencias, no tenían sistema de dirección de lanzamiento de torpedos y sus periscopios eran altamente dados a inundarse y quedarse fuera de uso.

Aún así eran buques bastante útiles si eran manejados por tripulaciones eficientes.

Submarinos y bases en el bando republicano.

El Arma Submarina Republicana tenía dos bases principales: Cartagena y Mahón .

Base de Cartagena.

En Cartagena el jefe de la flotilla de submarinos es el capitán de fragata Francisco Guimerá que tendrá como buque insignia el C1.

Eso durante el comienzo de la guerra, pues a los pocos días de empezar la guerra, dado el total caos en la flotilla, pues todos los oficiales han sido detenidos en alta mar, dándose motines generalizados, Francisco Guimerá entrará en una profunda depresión, es más será declarado como “enfermo demente” y embarcado en le buque hospital Ártabro, luego será llevado a Málaga donde permanecerá escondido en una iglesia hasta la llegada de las tropas nacionales.

Parece que se exageró el estado mental trastornado del jefe de la flotilla con la complicidad del jefe del Hospital Militar de Málaga para que no lo mandasen al cautiverio en Cartagena con el resto de oficiales que habían sido detenidos en sus propios submarinos.

El mando de la flotilla de Cartagena pasó a manos del teniente de navío Vicente Ramírez Togores mediante un “golpe de mano”, vamos que se autonombró jefe al comunicarse personalmente y por propia iniciativa con el mando de Madrid.

El resultado de todo este caos y motines fue que el día 5 de agosto cuando pasó el Estrecho el llamado “Convoy de la Victoria” solo cuatro submarinos estaban operativos y ninguno actuó para parar o atacar el paso de dicho convoy.

Base de Mahón

En Mahón la situación tampoco fue mejor, hubo enfrentamientos armados entre los soldados de infantería de la guarnición y la marinería de la base, llegaron a los tiros y hubo más de 130 muertos.

En esta base estaban destinados los submarinos de la clase B, con el B1 en dique seco con importantes reparaciones por hacer.

Tras terminar los enfrentamientos internos y detener a casi toda la oficialidad de los submarinos, se les dio orden de patrullar las aguas de la isla de Mallorca, pues temían un desembarco desde esa isla en manos de los sublevados.

La única excepción fue un viaje de ida y vuelta a Cartagena por el B4 con motivos aún hoy no aclarados.

Ayuda extranjera en submarinos al bando Nacional.

La principal ayuda que recibió el Bando Nacional en la Guerra Civil en cuanto a submarinos fue por parte de Italia.

Causas de la ayuda italiana

El interés italiano en participar en la guerra española a nivel naval se debía a varios factores. Por un lado el Italia sentía una fuerte animadversión contra el Gobierno Republicano español por la condena que este último llevó a cabo a nivel internacional por la intervención italiana en Abisinia.

Por otro lado Mussolini temía que una alianza entre España y Francia, los dos países con gobiernos de frente popular, rompería el equilibrio del control del Mediterráneo en perjuicio de Italia.

Como consecuencia los llamamientos del coronel Emilio Faldella, jefe de la Misión Militar italiana en Salamanca para que se ayudase a los sublevados con los sommergibili de la Regia Marina fueron escuchados por el gobierno de Mussolini.

Submarinos italianos contra la marina republicana

Se llegó a la conclusión de introducir en los submarinos italianos oficiales españoles y se llevaría a cabo una guerra “pirata” contra la República Española.

Todo esto fue posible gracias a los esfuerzos del capitán de corbeta Arturo Génova, que se encontraba en Roma que primero buscó ayuda en Alemania, en Portugal y, finalmente en Italia. En Roma llegó a un acuerdo el día 27 de octubre del que informó al representante nacional el 5 de noviembre para el comienzo de las operaciones submarinas italianas en una campaña que duraría del día 8 de ese mes hasta el 19 de febrero de 1937.

Mientras, los italianos y alemanes se reunieron el 17 de noviembre para llevar a cabo acciones conjuntas entre la Regia Marina y la Kriegsmarine, pero ese acuerdo quedó finalmente en papel mojado. Por lo tanto actuarían en solitario los italianos en una campaña de bloqueo a la marina mercante española en las costas mediterráneas.

Primeros españoles en la marina italiana.

Entre tanto el día 4 de Noviembre llegaron los primeros marinos españoles a Cerdeña , pasando a formar parte de las tripulaciones de dos submarinos costeros de la clase Sirena.

Los italianos, rápidamente pasaron a borrar los numerales blancos que los identificaban en las velas y así comenzó la participación submarina italiana en la Guerra Civil Española.

Objetivos de los submarinos italianos.

Las órdenes eran claras “Destruir todos los buques mercantes de pabellón republicano y soviético en las proximidades de Cartagena”. También se insistía en la necesidad de que esas operaciones fuesen totalmente secretas, jamás deberían dejarse ver por ningún buque neutral, las salidas a superficie deberían hacerse solo de noche del modo más discreto posible.

En este primer periodo se llevaron a cabo cuatro patrullas, sin ningún hundimiento excepto el más importante el 22 de noviembre el submarino Torricelli logró torpedear al crucero republicano Miguel de Cervantes a las 9:50 cuando éste se encontraba fondeado en la rada de La Algameca. Sufrió graves daños y se escoró de estribor, pero la eficaz acción de los marineros de este crucero evitaron que se hundiese.

Este hecho levantó muchas protestas en el lado Republicano pues se sabía que los Nacionales no contaban con submarinos y dieron por hecho que había sido un sumergible extranjero.

El gobierno Republicano acusó a los alemanes del hundimiento y elevó una queja al Comité de No Intervención de Londres, pero dada la situación internacional la queja no llegó a mayores.

Submarino costero italiano

Mas acciones durante la guerra civil.

A principios de 1937 los italianos continuaron con sus operaciones dada la pasividad internacional. Incluso empezaron a mandar sumergibles sin ningún tripulante español. Haciendo la guerra casi por su cuenta en el mar.

Empezaron a mandar submarinos de mayor tamaño como el Archimede y el Pietro Calvi y continuaron acosando a los buques mercantes que trataban de abastecer a la República, no olvidar el gran interés que tenía Mussolini en llegar a crear bases permanentes en las islas Baleares para su flota.

Incluso la noche del 18 de enero de 1937 emergió el Torricelli cerca de las instalaciones portuarias de Barcelona cañoneando las instalaciones, el bombardeo duró 12 minutos y, curiosamente no recibió ninguna respuesta de la artillería costera.

Incluso las autoridades de los nacionales protestaron por este ataque, dándolo por innecesario. Esto evidenciaba cierta tensión entre las relaciones con los italianos, aunque en apariencia eran cordiales.

Tensión internacional por las acciones de submarinos.

Dos hechos más tensaron la situación internacional: Uno fue el torpedeo del mercante republicano Delfín, frente a las costas Malagueñas, que dejaron a dicho barco embarrancado en las costas malagueñas partido en dos, las fotografías de este buque torpedeado dieron la vuelta al mundo.

El otro, todavía más grave fue el ataque sobre el mercante republicano Armuru el el paso de los Dardanelos, obligándolo a embarrancar en la isla de Tenedos.

Este ataque en aguas turcas y griegas fue la gota que colmó el vaso a nivel diplomático. Tanto la Marina Turca como la Griega desplegaron fuertes medidas antisubmarinas en la zona, aunque no lograron dar con el submarino Archimede.

Conclusión ayuda italiana.

Puede decirse que la Regia Marina Italiana participó plenamente en la Guerra Civil Española, tanto con tripulaciones mixtas, como con tripulaciones enteramente italianas.

En total se usaron 59 sumergibles y unos 3.000 hombres que realizaron 95 misiones en total.

Se desarrollaron dos campañas, una entre noviembre de 1936 y febrero de 1937 y la siguiente entre agosto y septiembre de 1937.

El balance final fue de cinco mercantes hundidos y un petrolero. También un crucero y un destructor averiados. Siete bombardeos sobre objetivos terrestres.

En principio se puede decir que el resultado final fue pobre, si lo comparamos a la cantidad de material utilizado, las causas de esos resultados: por un lado las limitaciones en cuanto a política internacional, que hizo dudar muchas veces en los ataques, por otro se trataba de tripulaciones sin mucha experiencia en combate real, y sobre todo a los fallos que sufrían muchas veces los torpedos, que aunque eran material moderno solían dar problemas en muchos ataques, algo que también ocurriría en la Segunda Guerra Mundial.

Ayuda alemana a la marina Nacional.

En cuanto a los alemanes su actuación está aún hoy rodeada de muchas lagunas y secretos. Ni Reader, en aquella época gran almirante de la Kriegsmarine, ni Doenitz, que ya era el encargado del desarrollo de la flota de Uboots mencionan en sus memorias nada relacionado con la actuación de sumergibles alemanes en la guerra española.

Pero si volvemos al tratado entre Alemania e Italia el 17 de noviembre en Roma en dicho tratado se repartieron las zonas de patrulla entre unos y otros. Los alemanes patrullarían la zona comprendida entre Málaga y Almería y los italianos todo lo que quedaba al norte de la costa española.

Primeras misiones de los submarinos alemanes en la guerra civil española.

Así pues daría comienzo la “Operación Ursula” en la cual se llevó a cabo el hundimiento del C3 por el Uboot U34. Hundimiento en el cual murió toda la tripulación del submarino español menos dos marineros que se encontraban en el puente lanzando las sobras de la comida.

Este hundimiento permaneció prácticamente en el olvido porque se obligó a hacer juramento de silencio a los tripulantes del submarino alemán de por vida, bajo amenaza de pena de muerte y porque solo sobrevivieron dos marineros del buque español que no sabían muy bien si habían sido atacados por otro barco o habían chocado con una mina.

Quedaría confirmada la actuación alemana en este hecho en los años 80, cuando se pudo encontrar el testimonio escrito en el cuaderno de bitácora del capitán del u34.

Además de la operación “Ursula” también se llevó a cabo otra incursión alemana con dos submarinos, el u33, el U34 y el U28 en represalia al supuesto ataque submarino al crucero ligero Leipzig.

Esta operación recibió el nombre de “Jagdausflug” (“Excursión de caza”)y su objetivo era atacar a todo submarino republicano que se pudiese encontrar. No hubo ningún resultado en aquella operación, debieron aprovisionarse en Huelva y volver a Alemania.

Cifras de la ayuda alemana.

En total se cree que participaron 14 submarinos alemanes en la Guerra Civil Española y efectuaron 32 patrullas, 29 desde el Cantábrico al Golfo de Cádiz y tres en el Mediterraneo.

Los sumergibles utilizados fueron todos del tipo VII A y ninguno de éstos sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial.

La aportación más importante de los Uboot para el Bando Nacional fue la información, pues pasaban informes detallados de meteorología y movimientos de buques republicanos. También aportaron un importante avance en criptografía para los nacionales, pues compartieron parte del uso de las famosas maquinas Enigma.

Submarino alemán U35 con las franjas de identificación como miembro del control naval.

Submarinos Nacionales

Dadas las presiones internacionales Italia se ve obligada a retirar sus submarinos en septiembre de 1937. Eso deja a los nacionales otra vez con las fuerzas muy mermadas en el mar.

Italia, además, se encuentra bastante mermada en divisas pues está metida en las campañas de Etiopía y Abisinia. Por lo tanto, obliga al gobierno de Burgos a pagar toda ayuda en material al contado y de modo directo, sin ningún aplazamiento.

De ahí que se llevase a cabo, mediante decreto-ley a la requisa de toda moneda de plata que estuviese en circulación en el lado nacional. También se hizo un llamamiento para que la población donara voluntariamente su oro y otras riquezas para el esfuerzo de guerra. Pero los resultados de ese llamamiento fueron bastante pobres.

Compras de submarinos por el bando nacional.

En un principio se acordó la compra de cuatro submarinos de la clase oceánica “Archimede” al gobierno italiano, pero dadas las dificultades económicas por las que pasaba la España de Burgos y cierta reticencia del Estado Mayor Italiano se terminó encargando solamente dos.

Estos fueron los dos primeros submarinos que se construyeron de esa clase: El Archimede y el Torricelli, se pagó por ellos 34 millones de liras. Estos submarinos ya habían participado en la primera campaña contra la República Española, y algunos oficiales españoles ya habían servido a bordo de ellos.

Eran submarinos buenos para la época, se puede decir que eran de lo mas moderno. Eran relativamente agradables de habitar, de buen control bajo el agua y con una poderosa artillería de cubierta, dato que inclinó a su elección, pues había fuerte carestía de torpedos y el uso de esa artillería sería esencial en los enfrentamientos contra la República.

Por otro lado adolecían de los fallos normales en los submarinos italianos, eran muy voluminosos, lentos en la inmersión, ruidosos bajo el agua y con problemas en las baterías.

Bautizo de los submarinos nacionales.

Por orden del mismo Franco se les cambiaron los nombres, al Archimede se le llamó General Sanjurjo y al Torricelli se le llamó General Mola.

Ese cambio de nombre respondía a la intención de Franco de hacer creer a la opinión pública internacional que eran submarinos capturados a la República y no comprados a Italia.

El 17 de abril de 1937 partieron estos dos buques de la Spezia hacía Mallorca, a bordo ya iban oficiales españoles y solo llevaban un torpedo por tubo, vamos, el mínimo posible que se podía llevar. El resto de tripulantes se transportaron en dos cruceros auxiliares desde Cádiz.

Una vez en Mallorca se llevó a cabo un rápido entrenamiento en aguas de Pollensa y establecieron su base en Soller. Un problema se puede destacar en la operatividad de estos sumergibles, la escasez de torpedos a disposición de los nacionales pues los italianos fueron muy reacios a vender torpedos, digno de tener en cuenta que pasados tres meses de campaña Italia solo facilitó seis torpedos.

Esto obligó a llevar casi todos los ataques en superficie y usando la artillería de cubierta.

Primeras misiones de los submarinos nacionales.

En cuanto a operaciones de estos submarinos la primera fue entre el día 13 de mayo y el final de ese mismo mes.

La zona de operaciones fue el canal de Sicilia, a lo largo del canal de Spartivento. En esa misión se hundió la motonave de la Compañía Transmediterránea Ciudad de Barcelona, este fue el hundimiento con más víctimas de toda la guerra , 300 personas perecieron en este ataque.

También se cañoneo al petrolero de la compañía CAMPSA Campero, dejándolo seriamente averiado, pero fue auxiliado por la aviación republicana y eso obligó al submarino a sumergirse.

Se hundieron también los motoveleros Granada y Rápido, en el Golfo de León. En una segunda misión ,el 26 de junio, se hundió al mercante de la compañía Ibarra Cabo de Palos, cerca de Santa Pola, y en el Cabo de León se dañó gravemente al mercante de la compañía Sota el Anduzt-Mendi, que logró escapar y embarrancar en las proximidades de Sète.

Problemas en los submarinos nacionales.

A estas primeras singladuras exitosas siguieron otras más infructuosas, pues se llevó a cabo una serie de medidas antisubmarinas mucho más eficaces por parte de las potencias internacionales.

En septiembre, además, fue necesario llevar a cabo una serie de reparaciones que era imposible hacer en España y estos submarinos debieron volver a Italia, donde parte del Estado Mayor italiano quiso retener los buques en garantía del pago de éstos.

Fue la intervención del propio Duce lo que permitió la vuelta de los barcos a Soller, aumentado la posibilidad de crédito al bando nacional.

Todo continuó así hasta diciembre, cuando se hundió el buque holandés Hannah en las cercanías de San Antonio y el británico Endymion que se hundió en las proximidades del cabo Tiñoso. En este último murieron 11 personas, entre ellas el oficial sueco de control internacional.

Esto suscitó muchas protestas, incluso el gobierno británico amenazó con hundir cualquier submarino que traspasase la zona de límites internacional delimitada por el Convenio de Nyon. Todo ello llevó a la destitución del comandante del General Sanjurjo, submarino que hundió al Endymion, y también limitar tanto el uso de torpedos que dejó este ataque prácticamente como el último ataque con torpedos de la Guerra Civil.

Últimas misiones de los submarinos nacionales durante la guerra civil.

Así se llegó hasta el verano de 1938, en una inactividad casi total de estos dos submarinos. En ese momento se hicieron necesarias reparaciones en los motores diesel y, para ello, fueron trasladados a Bilbao.

En el viaje atravesaron el estrecho de Gibraltar, pegándose todo lo posible a la costa marroquí. Las reparaciones se llevaron a cabo en las instalaciones de la Compañía Euskalduna.

A últimos de octubre volvieron al Mediterráneo, y en ese periodo fueron usados para el reconocimiento, en profundidad, del litoral mediterráneo, fortines, carreteras, instalaciones portuarias, etc..

Destacar que se llevaron a cabo mediante croquis hechos a mano, a través del periscopio, eso también es testimonio de la pobreza en medios fotográficos que se sufría.

El último acto de servicio de estos dos sumergibles se llevó a cabo el 30 de marzo de 1939 con la entrada de estas dos unidades en la Base de Cartagena. Esto ocurrió apenas unas horas antes de que se radiase la noticia del fin de la guerra.

Conclusiones de la guerra de submarinos

Bando republicano.

Como conclusión decir que la fuerza submarina de la República fue durante toda la guerra víctima de una “limpieza” de oficiales que eran sospechosos de ser adeptos a los rebeldes, muchas veces si lo eran otras no, y dejaron un cuerpo en el que es necesaria una gran especialización descabezado.

Si es cierto que recibieron ayuda soviética, pues muchos oficiales y especialistas ocuparon puestos en los sumergibles republicanos, pero el caos fue tan grande que sirvió de poco aquella ayuda.

Hay que destacar que el palmarés de hundimientos por parte de la fuerza submarina republicana fue 0. No lograron en toda la contienda hundir ni un solo barco enemigo.

Bando nacional.

Por otro lado la participación de Italia y Alemania fue muy activa, sobre todo al comienzo de la guerra, se pasaron por lo alto todas las limitaciones del Convenio de Nyon.

Usaron la Guerra Civil Española para probar sus nuevos sumergibles, e incluso muchas veces actuaron sin contar con el gobierno de Burgos. Vamos, que fuimos un inmejorable campo de pruebas para sus dotaciones y equipos.

Y, finalmente, los dos únicos sumergibles con los que contó el bando nacional dieron buenos resultados siempre que no terminaban chocando con la opinión internacional, tenían buenos mandos, bien preparados de origen y también por haber participado en misiones con los italianos en sus primeras campañas submarinas.

De ahí que consiguieran, sobre todo al principio, buenos resultados. Luego está el gran talón de Aquiles que sufrían: la escasez de material, no tenían apenas torpedos, las reparaciones eran difíciles de llevar a cabo y las potencias internacionales limitaron mucho su eficacia.

Herencia submarina al acabar la guerra civil.

España tras la guerra quedó con solo dos submarinos modernos: El General Mola y el General Sanjurjo, comprados a los italianos, y luego con lo que sobrevivió de la Armada Republicana que ya eran buques anticuados y no muy numerosos.

Finalmente está el proyecto de triste recuerdo que fue el clase G, un submarino que se trato de construir imitando a los clase VII alemanes y que por las carestías de la postguerra y muchos errores de diseño tardo muchísimos años en ser operativos y de resultado muy mediocre.

Submarino italiano de la clase Archimede navegando en superficie.
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