Hoy en nuestro blog queremos dedicar un artículo a las mujeres, puesto que cada vez son más numerosas en el mundo de la recreación. Asimismo, con el texto siguiente queremos dejar patente el papel que jugaron en ambos bandos del conflicto.

Antecedentes históricos

Antes de la Guerra Civil, el conjunto de la sociedad española se encontraba en una situación de subdesarrollo en comparación con el resto de Europa.

La sociedad, prácticamente rural se dividía en los roles clásicos; el hombre trabajaba y la mujer se dedicaba a las tareas del hogar. Asimismo, en el ambiente social se respiraba una demanda de cambio que se hizo patente con la llegada de la Segunda República Española.

En aquella época, la mayoría de las mujeres eran analfabetas y las pocas que podían estudiar, no se les permitía doctorarse o ejercer su profesión. Todo esto cambió con el nuevo régimen de gobierno, puesto que permitió incluso el sufragio femenino reconocido en la Constitución de 1931.

Estallido de la guerra civil

Una vez comenzado el conflicto bélico, todo cambia. Los hombres tuvieron que acudir a los distintos frentes de batalla y las mujeres, por primera vez, empezaron a trabajar en las fábricas para suplir la falta de barones con los mimos horarios y turnos.

Pero si hablamos del salario es a partir de 1937 cuando las mujeres comenzaron a cobrar un sueldo por su trabajo, si bien es verdad que mucho más inferior al de cualquier hombre.

Características generales

Aunque haya diferencias entre las mujeres que habitaban en ciudad o en distintas zonas rurales, si algo caracteriza a las mujeres de la época es su cabello, se mantenía hasta un poco más arriba de los hombros y con ondulaciones que se lograban mantener gracias a diferentes productos cosméticos.

Asimismo, lejos de la década anterior, se usaba un maquillaje más naturalista; un simple perfilado de cejas, un poco de colorete y carmín rojo era suficiente.

Mujeres en los frentes de la guerra civil

A continuación, hablaremos de ambos bandos durante el conflicto, centrándonos en las mujeres que fueron al frente:

Bando Nacional

En el Bando Nacional, la mayoría de las mujeres con la que contaba en sus filas eran aquellas destinadas a la enfermería, destacaremos que desde noviembre de 1937, para trabajar como enfermera se necesitaba el título expedido por: Facultades de Medicina, Cruz Roja Española y Casa de Salud Valdecilla  (Lopez Vallecillo, 2016).

Ante la gran demanda de acudir al frente de batalla, por parte de mujeres con formación en sanidad, se impuso la necesidad de tener el título de “Auxiliar de enfermeras de Sanidad Militar” y como mínimo 20 años (aunque había bastante manga ancha a partir de 18 años).

Para poder recrear el uniforme de una mujer perteneciente al bando nacional, debemos contar con un uniforme de enfermera, que consistía en una falda larga gris, con una camisa de manga larga que solía ser de un tono grisáceo, blanco o también azul falange. Encima de esta ropa, portaban el delantal blanco con algún tipo de distintivo.

Otra opción aunque ya quizá alejada de las primeras líneas de combate es recrear la conocida como «dama», mujer que representa en su uniforme el decreto de unificación con boina roja y camisa azul que después tan popular se hará en posguerra

Bando republicano

El papel desarrollado por la mujer en el bando republicano es de sobra conocido, tanto por los cientos de estudios referentes, como por la influencia internacional que produjo.

Al inicio de la contienda, y tal vez desde una perspectiva más política se buscaba la presencia pública y activa de las mujeres, ya que existían diferentes organizaciones femeninas que habían luchado por la educación y la formación de ellas, alejándolas del ámbito tradicionalista.

Muchas mujeres cogieron armas y fueron al frente, como si de un soldado más se tratase, puesto que ellas decidían si querían participar o no en la contienda.

Recreadora caracterizada de miliciana en el verano de 1936

No se sabe con exactitud cuantas mujeres cayeron en el frente de batalla, pero aquellas valientes pronto fueron desacreditadas. Esta involución, se plasma de forma muy significativa en las propagandas políticas de la época. Mientras que, en los carteles de 1936, las mujeres son consideradas heroínas, valientes, libres e independientes, un año después comenzaron a utilizar contra ellas un vocabulario de lo más soez.

En el bando republicano, encontramos una gran variedad de trajes con los que se puede recrear, no existía una uniformidad asentada en mujeres.

Por un lado, si nos situamos al principio del conflicto, las mujeres que iban al frente solían llevar blusa y falda ancha por debajo de las rodillas o vestido, ellas mismas decían que era más cómoda esa ropa que la pesada militar, aunque si portaban encima de dicha ropa los correajes y cartucheras correspondientes.

Por otro lado, muchas mujeres con visión reivindicativa optaron por el mono azul, que llegó a considerarse como uno de los principales uniformes de las milicianas, esto ocasionó mucha controversia por ser concebido este atuendo como un elemento únicamente masculino.

Recreadora caracterizada de miliciana, otoño 1936.

Por último, después de 1937 y de la retirada por orden del Gobierno de la República de las mujeres del frente, aquellas que desobedecieron y continuaron solían portar atuendos de uniformes masculinos, se destaca el uso de pantalones que hasta entonces no era habitual en mujeres españolas.

Conclusiones

En suma, la Guerra Civil supuso un antes y un después para las mujeres, aunque tras el fin del conflicto se intentó imponer de nuevo un rol tradicionalista con las funciones sociales establecidas, aquellas heroínas de ambos bandos demostraron su capacidad de realizar todo aquello que hasta entonces se asimilaba desde un punto de vista solo masculino.

Texto: María Nogueras Edo

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