En algunos casos acompañamos a gente interesada en dar un paseo y conocer los vestigios de la guerra civil en Huesca que aun quedan en las cercanías de Huesca, no es de forma común por la dificultad de tiempo que conlleva el trabajo y la familia pero cuando podemos nos gusta poner nuestro pequeño grano de arena en el conocimiento de esos lugares tan especiales para los aficionados de la guerra civil.

Uno de esos casos fue en el pasado mes de febrero, una fecha ahora tan lejana y que queremos recordar ahora para intentar al menos huir durante unos minutos de este confinamiento que comienza a hacerse algo duro.

Punto de reunión

Cuando hacemos estos recorridos, siempre comenzamos en el mismo lugar, la plaza de la iglesia de Siétamo, pueblo de una carga histórica y con unos documentos gráficos únicos en esta zona, escenario de encarnizados combates en agosto-septiembre que denotaron lo incivil y cruel que seria a la postre esa guerra civil de casi 3 años.

Imagen del castillo de Monte Aragón desde el cementerio de Loporzano

¿Dónde comenzó el paseo de los vestigios de la Guerra Civil en Huesca?

Comenzó con unas vistas muy especiales para quienes somos de la zona, el castillo de Monte Aragón, un emblema de los primeros meses de guerra civil en Huesca, quizá el mas importante junto Estrecho Quinto y Siétamo. Así veíamos el castillo desde un lugar privilegiado, el cementerio de Loporzano, ahora ya rehabilitado pero con algunas cicatrices de la contienda que aun son visibles en sus muros y puerta de entrada.

¿Desde ahí a donde?

De Loporzano saltamos a las trinchera de Tierz, un viaje corto en el espacio pero algo mas largo en el tiempo, pues las trincheras rehabilitadas por el programa amarga memoria son de ingeniería republicana una vez asentado el cerco de Huesca, pero merece mucho la pena ver los refugios, nidos de hormigón… buscando esos grafitis y marcas que tanto nos gustan, disfrutando del lugar, sin prisa.

Hora de almorzar

Después del paseo por Estrecho Quinto, donde pudimos ver varios vestigios de la guerra civil cerca de Huesca, hay que buscar un lugar para almorzar y donde mejor que el Rincón del Combatiente, lugar de descanso en el que un picapedrero dejo una firma para la historia, que milagrosamente ha sobrevivido hasta nuestro tiempo y que junto a los restos de las casas es un sitio que gusta conocer y deleitarse con los detalles mientras la imaginación vuela.

Ermita de Salas

Tras coger fuerzas, otro viaje, a la ermita de Salas en las afueras de Huesca, primera linea de defensa sublevada antes los republicanos establecidos en Estrecho Quinto, lo cual provoco en sus muros cicatrices que aun podemos contemplar fácilmente y que muestra lo duro que debió ser el día a día en esa posición durante el poco mas de año y medio que estuvo expuesta a la batalla.

Vamos a Vicien

Vicien, un pueblo para nosotros especial con mucha historia, tanto en la llegada de las primeras columnas de milicianos como después en el establecimiento del puesto de mando del sector y donde podemos visitar las marcas que quedan en sus casa, asi como los restos de polvorines y cueva de transmisiones.

Además esta vez subimos hasta la ermita de San Gregorio, donde en sus paredes nos habían dicho que se notaban aun los balazos de una ráfaga de ametralladora de aviación, así que nos fuimos hacia allí y al llegar encontramos lo que parecen los restos, ¿que opináis? ¿pensáis que lo son?, lo tenemos en estudio aunque ya mereció la pena por simplemente el hecho de encontrar algo «nuevo» que fue la guinda para un excelente día.

¿Cuando será la próxima visita?

Pues eso es lo que queremos saber todos, cuando podremos volver a retomar esos deliciosos paseos por el monte con el olor del tomillo, el romero donde buscamos y observamos los vestigios de la guerra civil que aun perduran entre nosotros… pero antes todos juntos debemos dar ejemplo de sociedad luchando por el mismo objetivo.

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2 comentarios

  1. Decir que hacéis un gran trabajo al recrear y reproducir batallas de la fatídica Guerra Civil.
    Quizá de esta forma las generaciones más jóvenes no caigan en el error de lo que en su día, muchos pagaron con su vida.
    Es un claro ejemplo de reconocimiento a todos aquellos que independientemente de sus ideas, lucharon por lo que creían.
    Mantenéis latente ese recuerdo sin juzgar a nadie, lo que hace que merezcais todo mi apoyo y respeto.
    Ojalá algún día podamos ver la Guerra Civil sin odio ni resentimiento.
    Y ustedes considero que lo están haciendo extraordinariamente bien para llegar a esa meta.

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